En la Comisión Colombiana de Juristas trabajamos por los derechos humanos, la democracia y la paz.
- Trabajamos, ante todo, por el respeto que se debe dar a todas las personas y a sus
derechos, por parte de todo el mundo, es decir, por parte del Estado colombiano, de agentes
paraestatales y de agentes contraestatales, así como de la gente común, además de los otros
Estados.
- Repudiamos y enfrentamos la grave responsabilidad que tienen los grupos guerrilleros en
la realización de actos de violencia, tanto contra la población civil, como contra militares,
policías y otros agentes estatales, actos que causan daño u dolor, dificultan la
definicióndemocrática de las diferencias sociales y estimulan respuestas abusivas y
violentas por parte del Estado y de algunos sectores de la sociedad.
- Repudiamos y enfrentamos la grave responsabilidad que tienen los grupos paramilitares
en la realización de actos contra la población civil, actos que son la razón de ser de su
existencia y que constituyen la mayoría de hechos causantes de muertes por razones
sociopolíticas y de desplazamiento forzado en el país, y que dificultan la definición
democrática de las diferencias sociales y estimulan respuestas abusivas y violentas de parte
de algunas personas.
- Repudiamos y enfrentamos la grave responsabilidad que tienen los agentes del Estado
que incurren de manera masiva y sistemática en violaciones de derechos humanos e
infracciones al derecho humanitario, bien sea por acción directa o por connivencia con
grupos paramilitares, acciones que también causan daño y dolor de inmensas magnitudes,
dificultan la definición democrática de las diferencias sociales y estimulan respuestas
abusivas de parte de algunas personas.
- Repudiamos y enfrentamos la grave responsabilidad que tiene el Estado colombiano, que
de una manera u otra ha sido incapaz de proteger a la población colombiana frente a las
guerrillas, a los grupos paramilitares y a agentes estatales violadores de derechos humanos,
a lo largo de la historia del país y especialmente desde mediados del siglo XX. El Estado ha
estimulado y ha sido cómplice del desarrollo de las acciones de los grupos paramilitares, y
además ha sido incapaz de enfrentar y neutralizar las violaciones de derechos humanos por
parte de agentes estatales. Más grave aún, actualmente, a comienzos del siglo XXI, hay
preocupantes propuestas de debilitamiento del Estado social y democrático de derecho
previsto en la Constitución de 1991. Todo lo anterior causa grave daño, agudiza la
dificultad para definir democráticamente las diferencias sociales y estimula respuestas
abusivas de algunas personas, al tiempo que alimenta el desarrollo del conflicto armado en
Colombia.
- En consecuencia, estamos en contra de la violencia, venga de donde venga, y
propendemos por el fortalecimiento de las instituciones democráticas y de la cultura
democrática en Colombia, de tal forma que se dé lugar a una solución negociada de los
conflictos, cuando sea posible, y siempre con garantía de los derechos a la verdad, la
justicia y la reparación.
- En síntesis, actuamos a favor de una actitud respetuosa de las garantías de los derechos
de las personas en todo tiempo, en todo lugar, y por parte de toda persona que detente, de
hecho o de derecho, cualquier atributo de poder en nuestro país: un país que queremos que
se desarrolle a plenitud, con base en el respeto, la promoción y la garantía integral de todos
los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, que permitan
y contribuyan asimismo a la realización de los derechos a la paz, a la autonomía y al
desarrollo.
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