Usted está en Sala de prensa: Comunicación y RRPP
Compartir en  

Hasta siempre, Gustavo Gallón Giraldo, fundador de la CCJ y defensor incansable de los derechos humanos

Martes 30 de junio de 2026

Bogotá, 30 de junio de 2026. Desde la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) lamentamos profundamente informar el fallecimiento de Gustavo Gallón Giraldo, fundador y director de nuestra organización desde su creación en 1988 hasta 2022, año en que fue nombrado Embajador y Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, continuando así su labor como defensor de los derechos humanos, esta vez desde un rol institucional. 

Gustavo falleció hoy en Ginebra, tras una complicación de salud repentina. Se fue tranquilo, rodeado de quienes más lo quisieron. Abrazamos a su familia y les acompañamos en este momento de profunda tristeza.

Durante la mayor parte de su vida, Gustavo Gallón se dedicó a acompañar a víctimas del conflicto armado y de la violencia sociopolítica en Colombia. Las escuchó. Las acogió. Lo hizo en uno de los momentos más oscuros que vivió el país, a finales de los años ochenta, cuando defender los derechos humanos era difícil y peligroso, con una convicción y una valentía que muchas y muchos de nosotros apenas comenzábamos a comprender. 

Pero Gustavo no solo acompañó, también construyó. En 1987, la Comisión Andina de Juristas, organización no gubernamental con sede en Lima, envió una misión a Colombia para elaborar un informe sobre la situación de derechos humanos y la administración de justicia. Lo que encontraron fue devastador, un país en crisis profunda, con víctimas invisibilizadas y una institucionalidad desbordada. Fue Gustavo, abogado y profesor universitario, quien coordinó al equipo de Federico Andreu y María Teresa Garrido, para acompañar esa misión y elaborar el informe de visita. 

Y fue él quien vislumbró, con claridad y audacia, que Colombia necesitaba algo más que un documento; necesitaba una organización permanente, enraizada en el territorio, capaz de documentar, de denunciar y de acompañar, usando como fundamento el marco que brindaba el derecho internacional.

Así nació, en 1988, la Comisión Andina de Juristas Seccional Colombiana, que en 1995 tomó el nombre que hoy llevamos con orgullo: Comisión Colombiana de Juristas. La CCJ no fue solo una idea de Gustavo, fue un sueño materializado y puesto al servicio de la gente. Hizo realidad su creencia de que el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho humanitario podían ser herramientas reales para cambiar la vida de las personas. 

Durante más de tres décadas, Gustavo recorrió territorios, países, oyó las historias que pocos querían oír y tendió puentes entre las víctimas y la justicia. Su compromiso con la defensa de derechos lo llevó a ser Relator Especial de las Naciones Unidas para Guinea Ecuatorial entre 1999 y 2002, y luego Experto Independiente para Haití entre 2013 y 2017, y en ambos casos las personas de estos dos países sintieron su compromiso con la defensa de sus derechos. Incansable en su labor, Gustavo tejió redes, abrió puertas y formó a cientos de personas, a quienes contagió la certeza, casi inquebrantable, que tenía de que valía la pena luchar por un país mejor. Gracias a eso hoy muchas y muchos seguimos este camino. 

Antes de partir hacia Ginebra, Gustavo nos dijo que volvería al terminar su periodo como embajador. Quería dedicarse a la investigación, una de sus grandes pasiones, y regresar a su país y la casa que él mismo construyó de la mano de otras personas defensoras de derechos humanos. Aunque esa promesa no pudo cumplirse, su presencia permanece en cada caso que acompañamos, en cada víctima que representamos y en cada una de las personas que aprendimos de él que los derechos humanos no son una abstracción, sino una forma de habitar el mundo.

Además de un excelente abogado y defensor de derechos, Gustavo era un gran ser humano. Nos enseñó que la lucha por la dignidad humana es larga, que alcanzar la justicia exige constancia y disciplina, que a veces duele y a veces trae sonrisas. Hoy, con el corazón roto y la memoria intacta, nos comprometemos a mantener vivo su legado. La CCJ seguirá siendo lo que él soñó, una casa de puertas abiertas, un espacio de libertad y de justicia, una organización que acoge y que camina junto a quienes más lo necesitan.

Gracias, Gustavo, por haberlo creído posible, por habernos hecho parte de ese sueño.

Asamblea General, Consejo Directivo, Directora y equipo

Comisión Colombiana de Juristas