Policía secuestrado el 12 de julio de 1999 durante la toma de Cucutilla, Norte de Santander, donde más de 300 hombres pertenecientes a los frentes 22, 33 y 45 del Bloque Magdalena Medio de las extintas Farc-EP atacaron el comando de Policía de ese municipio. En medio de la operación de rescate, que se llevó a cabo el 21 de enero de 2001, el agente Víctor Julio fue desaparecido.
Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, 1998 fue el año con más tomas guerrilleras; una de ellas ocurrió el 3 de agosto, cuando unos 1000 integrantes del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP atacaron la base de antinarcóticos de la Policía Nacional, ubicada en Miraflores, Guaviare.
Policías y militares se enfrentaron durante 26 horas a las Farc-EP; ante el cansancio y la falta de municiones para continuar repeliendo los ataques, la guerrilla logró tomar el municipio y la base. 129 personas fueron secuestradas, 73 de ellas eran soldados y 56 policías.
La toma de Miraflores, así como otras más, hizo parte de una política fraguada desde el Estado Mayor Central de las extintas Farc-EP consistente en secuestrar policías y militares para forzar un intercambio por guerrilleros privados de su libertad en las cárceles del país.
El municipio de Cucutilla, caracterizado por su tranquilidad, poco comercio y escasa población, fue víctima de uno de los hechos más violentos: la toma de la estación de Policía que ocurrió el 12 de julio de 1999. Esa noche, más de 300 hombres pertenecientes a los frentes 22, 33 y 45 del Bloque Magdalena Medio de las extintas Farc-EP arremetieron contra este municipio y atacaron al comando de Policía asentado allí.
Como resultado de este acto violento, dos policías murieron, hubo un herido y ocho retenidos; estos últimos estuvieron aproximadamente año y medio en poder de este grupo armado. El trato que recibieron fue cruel y degradante, pues fueron sometidos a amenazas, insultos y humillaciones. El 21 de enero del año 2001, el Ejército rescató a los policías secuestrados; sin embargo, y en medio de la operación, los agentes Jhon Jairo Posse Zamudio y Alexis Enrique Vera Fajardo fueron asesinados, y el señor Víctor Julio Sierra desapareció. Hasta el día de hoy su familia sigue buscándolo.
La familia Rangel Amado sufrió dos secuestros en Bogotá, a manos del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP: el de Amparo Rangel en octubre de 1995 por el Frente 51; y el de Esteban Rangel, padre de Amparo, por la banda ‘Los calvos’ en alianza con el frente 53, en marzo de 2003.
Los captores de ambos exigieron grandes sumas de dinero por su liberación, las cuales se pagaron con el patrimonio de la empresa "La Pielroja", fundada por sus padres, Esteban Rangel y Gladys Amado, con mucho esfuerzo y pujanza hoy hace 65 años.
El 18 de diciembre de 1998, Patricia fue secuestrada y posteriormente desaparecida por el Bloque Sur de las extintas Farc-EP en el municipio Solita, Caquetá. Los hechos ocurrieron cuando se transportaba junto a su pareja sentimental (también desaparecido) y su hija Eliana Vidal.
En la ilustración están Patricia (lado derecho) y su hija Eliana (lado izquierdo). Patricia es recordada como una mujer trabajadora y muy sonriente. Cuando las antiguas Farc la secuestraron tenía 32 años y ocho meses de embarazo.
El 26 de julio de 2005, Orlando Lugo fue secuestrado y posteriormente desaparecido por las extintas Farc-EP al terminar su jornada laboral en Convención, Norte de Santander.
Era ingeniero forestal y viajaba constantemente por el territorio nacional en unas condiciones de seguridad que, para la época, no eran las mejores por la presencia de actores armados.
En audiencias de versiones voluntarias ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Rodrigo Londoño, excomandante del estado mayor de las extintas Farc-EP, reconoció la responsabilidad colectiva por la desaparición de Orlando.
El 6 de octubre de 1995, en el municipio San Carlos de Guaroa, Meta, José Eliceo, vendedor ambulante y comerciante de raíces campesinas cundiboyacenses, fue desaparecido; se presume que los responsables fueron integrantes del Bloque Oriental de las antiguas Farc-EP.
Jhon Alexander fue secuestrado y posteriormente desaparecido el 17 de agosto de 2002 en la vereda San Francisco, municipio Yondó, Antioquia. Su familia sigue esperando respuestas del secretariado de las extintas Farc-EP para encontrarlo.
El 24 de septiembre de 2001, Ismael fue secuestrado por el Frente 59 del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP. Desde entonces su familia ha buscado información para dar con su paradero.
Carlos Alberto, médico general que tenía un rango de capitán de la Policía, fue secuestro y posteriormente desaparecido por integrantes del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP el 24 de noviembre de 1997.
En 2020, por información de un compareciente, la familia de Carlos se enteró de que había sido asesinado tres días después de su secuestro. Todo ocurrió en Guamal, Meta.
Él había ido a Villavicencio días antes para recuperar el carro que le habían robado a su esposa. Aunque su mamá le advirtió que se podría tratar de una extorsión y que mejor no asistiera a la cita que le habían puesto por llamada telefónica, él decidió ir. Desde ese momento no volvieron a tener información de él.
Sus familiares dicen que no hay nada que deseen más que hallar sus restos y encontrar tranquilidad en medio de la zozobra que les ha causado la ausencia de Carlos Alberto. Por eso les exigen a los comparecientes que den información sobre su ubicación.
El 20 de julio del año 2000, el geólogo Gerardo Alberto fue retenido por integrantes de las extintas Farc-EP mientras adelantaba labores en el municipio Puerto Rico, en Caquetá. Desde ese momento se desconoce su paradero.
Aunque integrantes de las antiguas Farc-EP señalaron que Gerardo había sido asesinado el mismo día que fue secuestrado y que su cuerpo había sido arrojado a un río, el GPS de Gerardo registró puntos hasta el 10 de agosto del 2000.
Martha Alcira Ospina, esposa de Gerardo, hizo seis viajes a San Vicente del Caguán para preguntar por el paradero del geólogo. Como resultado de sus indagaciones descubrió que lo obligaron a trabajar en el trazo de unas carreteras para el desplazamiento de los exintegrantes de esa antigua guerrilla.
Gerardo y su esposa Carmenza, ambos de 72 años, fueron secuestrados el 19 de abril del año 2000 por integrantes del Bloque Oriental de las Farc-EP mientras se desplazaban vía a La Calera.
Luego de meses secuestrados y después de ser sometidos a intensas caminatas, los esposos fueron asesinados y desaparecidos en San Juanito, Meta.
La señora Carmenza fue encontrada en octubre de 2021 en zona rural de ese municipio, donde estuvo en cautiverio con su esposo. En las acciones de recuperación del cuerpo participaron firmantes del Acuerdo de Paz, la Comisión de Búsqueda de las Farc y comunidad de San Juanito. Seguimos buscando a don Gerardo.
Enrique, abogado y economista de la Universidad Externado de Colombia, fue secuestrado y desaparecido el 11 de febrero de 1999 por integrantes del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP.
Kike, como le decía de cariño su mamá, se comunicó con sus padres en la noche y les manifestó que tenía una reunión y que más tarde se contactaría, pero esto no sucedió. Tiempo después, su familia empezó a recibir llamadas de los secuestradores, quienes les exigieron grandes sumas por su liberación.
En febrero de 2018, Henry Castellanos Garzón, alias ‘Romaña’, informó en medio de un programa radial que a Enrique lo habían asesinado. Hasta el momento los hechos no han sido esclarecidos, ni el cuerpo ha sido entregado a su familia.
'En la intimidad del secuestro' recopila las voces de algunas víctimas del conflicto armado colombiano que dejaron plasmados sus sentimientos, recuerdos, miedos y esperanzas en forma de fábulas, crónicas, poesías y cuentos.
El 14 de agosto de 2007, David Andrés salió de su casa en el barrio Santa Viviana, ubicado entre la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, y el municipio de Soacha, Cundinamarca, con la esperanza de reunirse con un amigo para hablar sobre una oferta laboral.
Desde ese día sus seres queridos no volvieron a saber de él hasta el año 2016, cuando la Fiscalía informó que había encontrado tres cuerpos y la cédula de David Andrés en una fosa de la vereda La Esmeralda, en el municipio San José del Guaviare.
Aunque su cuerpo fue entregado a su familia, se desconocen las razones y los responsables de su homicidio.
A Daniel, hijo de Julia Inés Buriticá Saldarriaga, lo desaparecieron el 4 de octubre de 2004 en Bogotá, cuando se dirigía a la Universidad Javeriana, institución educativa donde cursaba quinto semestre de Ingeniería de Sistemas.
Desde el momento en que Daniel se perdió, Julia inició una exhaustiva búsqueda de la que hoy saben todas las entidades judiciales competentes. A pesar de esto, ninguna ha podido darle razón sobre la ubicación de su hijo.
En 2008, con la ayuda de un funcionario de la Fiscalía, la familia encontró que Daniel posiblemente había sido reclutado por integrantes de las extintas Farc-EP. Sin embargo, no hay claridad sobre los responsables de su desaparición y posible retención.
Carlos Orlando fue desaparecido el 28 de septiembre de 2006 por el Frente 15 de las extintas Farc-EP, en la vereda La Tigra del municipio San José del Guaviare (Guaviare).
Para ese entonces tenía 46 años y trabajaba como guardia de una cárcel municipal. El día que fue desaparecido junto con Danilo Iván Aguirre, compañero de trabajo, estaba buscando a un guerrillero que se había fugado días atrás.
Luis y Edwin Aguirre, papá y primo de Danilo, respectivamente, también fueron desaparecidos ese 28 de septiembre.
A Jhonny, campesino y líder comunitario, lo desaparecieron las extintas Farc-EP el 22 de noviembre de 2003. Su esposa e hija quisieron resaltar en esta ilustración su rol como presidente de la junta central de Yurilla, Putumayo. Además, quisieron plasmar algunas de las cosas que él más disfrutaba hacer: jugar fútbol y ajedrez.
Cuando la esposa de Jhonny empezó a buscarlo con ayuda de su padre y a convocar reuniones en todas las veredas y a hacer memoriales, los integrantes de las antiguas Farc la amenazaron a ella y a su familia. Le dijeron que iban a vivir las mismas consecuencias” si seguían buscando respuestas.
Tras ser secuestrado el 19 de febrero de 2003 por el Frente 49 de las extintas Farc-EP, Jesús David Reyes fue sometido a largas caminatas para huir de una emboscada del Ejército. Conforme se cansaban las personas secuestradas, los guerrilleros las asesinaban con tiros de gracia.
Jesús David era un campesino, líder social y tesorero de la Junta de Acción Comunal de La Sirena, Milán (Caquetá). Fue secuestrado en su vereda junto con seis personas más.
Desde la zona conocida como “la vuelta del tigre” hasta Remolino Bajo Orteguaza (Caquetá), fueron dejando los cuerpos de los campesinos secuestrados. Las últimas personas que abandonaron, según Gabriel Reyes, fueron Jesús David (su padre) y dos jóvenes más.
Tanto la esposa como el hijo de Jesús David Reyes esperan que los comparecientes de las extintas Farc-EP que se acogieron a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) den información sobre el paradero de su ser querido y se comprometan con la entrega de su cuerpo.
El 4 de febrero de 2005, Manuel José Tabares, un campesino de 77 años, trabajador y dedicado a su familia, fue desaparecido cuando iba camino a su finca en El Cairo, Valle del Cauca, donde fue interceptado por la columna móvil Alirio Torres de las extintas Farc-EP.
A pesar de haber pagado por su liberación, pasado un tiempo, sus familiares dejaron de recibir noticias de él. Sus seres queridos lo siguen buscando.
A Edwin, electricista y líder comunitario de Isnos, al sur del Huila, lo citaron exintegrantes del Frente 13 de las antiguas Farc-EP el 6 de junio de 2002; desde ese día su familia no lo volvió a ver. Sus hijas María Helena, Diana Sofía y Valentina, y su hijo Edwin Andrés, eran pequeñas cuando esto pasó.
La guerra golpeó su niñez y adolescencia cuando su papá fue secuestrado. Como ellas, miles de niños, niñas y adolescentes en Colombia tuvieron que aprender a vivir con la ausencia y con las consecuencias de crecer sin uno de sus seres queridos.
Elkin, integrante de la fuerza pública colombiana, fue secuestrado durante 14 años por las extintas Farc-EP.
A pesar de que las familias pidieron no realizar operaciones de rescate que pusieran en riesgo la vida de sus seres queridos retenidos, el 26 de octubre de 2011 el Ejército llevó a cabo la operación Júpiter, en la que Elkin fue asesinado por ese antiguo grupo guerrillero.
Su familia lo recuerda como una persona carismática, sonriente y amante del fútbol.
A Henry lo reclutaron integrantes del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP. Después lo desaparecieron.
En el año 2000, cuando trabajaba vendiendo comida a los mineros y haciendo labores de buceo para sacar oro de un raudal, fue reclutado forzadamente. A Diana, su esposa, le contaron que todo ocurrió mientras él estaba bajo los efectos del alcohol. Los responsables no han reconocido que se lo llevaron contra su voluntad y tampoco han dado razón de su ubicación.
Henry disfrutaba pescar. Era oriundo del corregimiento Santa Rita, ubicado en el Vichada, un departamento que limita con Guainía.
A Luz Dary la desaparecieron integrantes del Bloque Oriental de las extintas Farc-EP en enero de 2006.
Cuando los frentes 27 y 43 incursionaron el 5 de enero de 2006 en el municipio Vista Hermosa, Meta, Luz Dary decidió desplazarse con su familia desde la vereda Mata Bambú, donde trabajaba como peluquera, hasta Villavicencio.
A los pocos días de haber abandonado su hogar por miedo, decidió volver para recoger algunas herramientas de trabajo que necesitaba. Desde ese momento hasta hoy no se tiene información de su paradero.